Pura

Si este eres tú

Leer etiquetas en México con una alergia alimentaria

México es de los pocos países donde el frente del empaque sí dice algo. Para una alergia, sin embargo, sigue siendo el reverso el que manda.

Casi todo este sitio repite una idea: el frente de un empaque es publicidad y el reverso es un documento. En México esa idea necesita un matiz, porque desde 2020 el frente sí está obligado a decir algo.

Y aun así, para una alergia alimentaria, el reverso sigue siendo lo único que importa.

Esta página trata del etiquetado, no de tu alergia. No sustituye a un alergólogo que conozca tu historia y tus pruebas. Si una reacción es grave, sigue tu plan de emergencia y trae contigo lo que te hayan recetado.

Los sellos no hablan de alergias

La modificación de 2020 a la NOM-051 introdujo los sellos octagonales negros: exceso de calorías, azúcares, grasas saturadas, grasas trans y sodio. Es un sistema poco común y bastante honesto, porque obliga al empaque a advertir sobre sí mismo en lugar de dejarlo a la letra chiquita.

Pero responden una pregunta nutricional, no una alérgica. Un producto puede no tener ningún sello y contener justo lo que tú no puedes comer. Un producto puede tener cuatro sellos y ser perfectamente compatible con tu alergia.

Vale la pena decirlo claro porque el diseño del sello es tan visible que resulta fácil leerlo como un semáforo general de seguridad, y no lo es.

Qué sí garantiza la etiqueta

La NOM-051 exige declarar los ingredientes y señalar la presencia de alérgenos. En la práctica esto significa que un alérgeno declarado no puede esconderse detrás de un nombre técnico: si el producto lleva proteína de leche, la leche aparece.

Es la parte más confiable del empaque, y es donde debes mirar.

Qué no dice la etiqueta

Qué más se produjo en la misma línea. La contaminación cruzada ocurre en la planta, y las leyendas de tipo “puede contener trazas” son voluntarias. Su ausencia no garantiza nada y su presencia no es una medición. Es el hueco más grande entre lo que dice una etiqueta y lo que necesitas saber, y ninguna app lo cierra, la nuestra incluida.

Cuánto hay. Los ingredientes van en orden decreciente de peso, así que la posición te da una idea de la cantidad. Para una alergia, casi nunca es la pregunta útil.

Si la fórmula cambió. Por eso conviene releer la etiqueta de un producto que compras desde hace años, sobre todo cuando cambia el diseño del empaque.

Los nombres que conviene conocer

Caseína es leche. También los caseinatos, y aparecen en productos vendidos como “sin lácteos”, que no es lo mismo que libre de proteína de leche.

Proteína de trigo hidrolizada es trigo, y está tanto en cosméticos como en alimentos. Es además el caso mejor documentado del mundo de un ingrediente cosmético que provocó una alergia alimentaria.

Lecitina de soya es la tranquilizadora. Viene de la soya y debe declararse, pero las organizaciones de alergia señalan que la mayoría de las personas alérgicas a la soya la toleran. Es una situación distinta de las dos anteriores.

Dónde ayuda una app y dónde se detiene

Pura lee la lista de ingredientes y la revisa contra los alérgenos que registraste, también para otras personas de la casa. Sirve para la velocidad y para los nombres que no reconocerías, sobre todo en productos importados cuyas convenciones de etiquetado no conoces.

Lo que no puede hacer es ver dentro de una planta.

El hábito que importa

Los sellos te dicen algo real sobre nutrición y nada sobre tu alergia. Así que la secuencia sigue siendo la misma: voltea el empaque, lee la lista, y aprende los alias de tu propio alérgeno. Esa lista es corta y es lo único que la etiqueta no te va a deletrear.

Fuentes

  1. NOM-051-SCFI/SSA1-2010, Especificaciones generales de etiquetado para alimentos y bebidas no alcohólicas preenvasados Secretaría de Economía · platiica.economia.gob.mx Norma publicada en 2010 y modificada el 27 de marzo de 2020, cuando se incorporó el etiquetado frontal de advertencia.